Los baños de Carolina en Mute

La vaquería de Mute, en las alturas de San Agustín, estaba a cargo de los señores, una de ellas se llamaba Carolina de la Cruz. Carolina se bañaba todas las noches en una poza que había cerca de su chocita.

Una noche de luna, su compañera decidió espiarla puesto que dudaba de las actividades de Carolina. Ella sospechaba a dónde iría Carolina a las doce de la noche en ese paraje tan solitario y tan frío como es el de la vaquería de Mute. Difícilmente uno se puede bañar a esa hora con tanto frío.

La compañera de la vaquería al acercarse a la poza donde se bañaba Carolina, se dio cuenta que carolina no estaba sola sino acompañada. Eran dos personas las que se estaban bañando en la poza.

La compañera, sorprendida que Carolina se estaba bañando con otra persona, se acercó cada vez más y vio que la otra persona era un hombre. Al acercarse cada vez más a la poza, la compañera sorprendida comenzó a gritar: “Carolina... Carolina... Carolina...”. En eso, el compañero de baño se convirtió en un Cóndor y salió volando entre las aguas. Se trataba pues de un demonio, porque muchas veces el diablo toma la forma de Cóndor.

Pasado el incidente, Carolina, media sonámbula, se despertó y desde ese momento se quedó medio enloquecida.

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