Introducción

En este trabajo, por especial invitación de las autoridades del Núcleo Educativo Comunal Nª 11 de Huayopampa, presento y comento de una manera preliminar, algunas narraciones orales en forma de prosa que recopilé en 1975 en la Comunidad Campesina de San Agustín de Huayopampa –también conocida como San Agustín de Páriak. Al hacerlo soy consciente de que existen relatos bellos, interesantes y profundos que no logré recoger por no ser objeto de la investigación que efectué en Huayopampa (1). Por otro lado, tratándose de un trabajo de difusión de la tradición oral Huayopampina principalmente orientado a los alumnos de los Centros Educativos del NEC 11 y a sus respectivos padres de familia, no pretendo presentar un análisis de la estructura de cada relato.

Todos los pueblos del mundo, cualesquiera sea su ideología o cultura, poseen una tradición oral, un folklore compuesto por un conjunto de composiciones literarias (como mitos, leyendas, relatos, doctrinas, ritos, costumbres que con el correr de los tiempos son transmitidos por vía de la comunicación oral de una generación a otra.

Las composiciones literarias, principalmente en la forma de mitos, leyendas y cuentos, son muy numerosas en las sociedades ágrafas ya que desempeñan papeles muy importantes. Son a través de ellas cómo estas sociedades han mantenido su identidad cultural a pesar de los cambios ocurridos con el transcurrir de la historia; son a través de ellas cómo los principales intereses, normas sentimientos y valores de un grupo se han ido transmitiendo de generación en generación. El conocimiento de la tradición oral de un pueblo es, pues, un elemento importante para poder comprender –aunque sea de una manera superficial– cómo opera su sistema social admitiendo que tanto la tradición oral como el sistema social de un pueblo se modifica con el transcurrir de los años, aunque a diferentes ritmos. La narración oral, principalmente en prosa, constituye uno de los elementos más comunes del folklore mundial, pudiendo distinguirse por lo menos dos grandes categorías, la de los mitos y la de las leyendas. Al definir estas categorías soy consciente de la gran polémica existente entre los especialistas acerca de la manera más adecuada como definirlos con mayor precisión, y lo hago de esta manera por efectos de conveniencia.

Huayopampa es una comunidad campesina de alrededor de 500 habitantes ubicada sobre la margen derecha de la quebrada de Añasmayo, en la cuenca del río Chancay, perteneciendo al distrito de Atavillos Bajo, provincia de Huaral, departamento de Lima. Se trata de una comunidad hispano hablante sin una tradición Quechua reciente. En la actualidad el principal sustento económico de los Huayopampinos se deriva de su trabajo en los huertos de melocotón y manzana, complementando sus ingresos con la crianza de ganado y el cultivo de tubérculos.

Huayopampa es quizá una comunidad campesina atípica dado que como consecuencia de una serie de eventos históricos excepcionales ocurridos en los últimos cincuenta años, ha logrado trasladarse de una economía comunal de subsistencia hacia una economía de mercado. Es así como hasta la década de 1940 Huayopampa era una comunidad campesina pobre, con serias dificultades de comunicación con el resto del país y cuyo principal sustento económico se derivaba de la crianza de ganado. En la actualidad la Comunidad Campesina de Huayopampa es una comunidad que dispone de sus propios recursos económicos gracias al cultivo del frutal, un pueblo que mantiene un estrecho contacto con la ciudad de Lima, y entre los hijos de los actuales comuneros registramos a más de 137 profesionales graduados y titulados, todos ellos, de una comunidad que en los últimos 50 años mantuvo una población promedio de 150 familias.

La comunidad Campesina ocupa un área de 13,924 hectáreas divididas en dos sectores ecológicamente diferentes pero complementarios. Estos sectores que están separados uno del otro por los territorios de las Comunidades Campesinas de San Luis de Chaupis y de San Pedro de Pállac, son:

(a) Las tierras bajas, que ocupan un área de 4,009 Has. (i.e., 29% del territorio comunal), con alturas que fluctúan entre los 1,200 mts. y los 2,000 mts. sobre el nivel del mar.
 b) Las tierras altas, que ocupan un área de 9,915 Has. (i.e., 71% del área comunal), con alturas que fluctúan entre los 3,000 mts. y los 4,900 mts. sobre el nivel del mar.

Las narraciones que a continuación presentaré las sitúo en el período histórico anterior al año 1900, cuando Huayopampa era una comunidad muy pobre, con toda su población prácticamente analfabeta y virtualmente aislada del resto del país. Las principales actividades económicas de la comunidad se concentraban en las tierras altas y estaban vinculadas a la crianza del ganado vacuno (en las vaquerías) y lanar (en las estancias), y al cultivo de la papa. Durante los meses de lluvia (Enero, Febrero y Marzo) el íntegro de la población comunal se trasladaba del entonces lugar de residencia, el pueblo de San Agustín de Páriak, a las tierras bajas del entonces maizal de San Miguel de Huayopampa. La vida de los Huayopampinos de este período histórico puede ser comprendida mejor con una reflexión que el historiador inglés Eric Hobsbawm hace al referirse a los campesinos en general:

“La vida campesina es un drama que transcurre en un nivel puramente local o regional, una pequeña área iluminada, más allá de la cual todo aparece oscuro y desconocido” (Hobsbawm 1977:I24).

Sin embargo, en la actualidad (1978), las estructuras sociales, económicas, políticas y culturales de Huayopampa se han transformado como consecuencia del cambio económico de la Comunidad.

En cuanto a las narraciones orales Huayopampinas, he encontrado algunos temas que permanentemente afloran. En casi todas se hace una alusión bastante detallada y precisa acerca de los diferentes puntos geográficos del territorio comunal. Cuando el personaje principal del relato camina por los diferentes senderos de la Comunidad, se indica con precisión los lugares por donde pasa y aquellos que aún le faltan por llegar. De esta manera, la leyenda cumple con mantener viva en la memoria de los Huayopampinos los diferentes puntos geográficos de su Comunidad.

Otro tema que aparece en casi todas las narraciones es el de la estructura agropecuaria de la Comunidad apoyada principalmente tanto en la crianza de ganado en las alturas como en el cultivo de tubérculos, al igual que todos los peligros derivados de la vida en la soledad de las alturas y de las precauciones que se deben adoptar.

El demonio, presentado en sus múltiples formas, también juega un papel muy importante en numerosos relatos Huayopampinos. Siempre presente en situaciones de soledad y en la altura (puna) bajo formas diferentes, constituye una severa advertencia para que las personas que viven o transiten por la soledad de las alturas adopten las precauciones del caso.

Como ya se anotó en la primera parte de esta introducción, la gran mayoría de estos cuentos desempeñan una función recreativa al tener una estructura flexible, ágil, alegre. Tal es el caso del cuento en que los “Agustinos” comentan cómo solucionaron sus dificultades con los “Raumeños”; o el del viajero que malinterpretó el significado de “Mama Chape”.

Entre los relatos recogidos también tenemos uno de trascendental importancia para la gran mayoría de los Huayopampinos y que frecuentemente se recuerda a las nuevas generaciones, el de la heroica actitud de la vaquera del ganado del Patrón de San Agustín, doña Emeteria Ríos de Palomo; actitud que deberá servir de ejemplo y modelo para las nuevas generaciones Huayopampinas en sus relaciones con la tierra natal; relato que comparamos con el de la leyenda de Chaca Waka, en que la debilidad de una comunera es sancionada por los dioses convirtiendo a la comunera en piedra.

Antes de terminar, desearía dedicar esta colección de cuentos a todos los comuneros de Huayopampa por su generosa y ejemplar hospitalidad. Esta colección de cuentos de por sí constituye un homenaje a los sabios anónimos de la Comunidad, que con su sabiduría, orientación, esfuerzo y vigor lograron establecer los cimientos de la Comunidad de hoy. Los relatos que he recogido y que presento aquí, estoy seguro, desempeñaron un papel muy importante en la formación de la Comunidad de hoy.

Lima, Febrero de 1978

NOTAS:

1. Desearía expresar mi gratitud a los Señores Agripino Pastrana, Melchor Durán, Ceferino Bautista, Wenceslao Caro, y otros comuneros, quienes generosamente me relataron algunos de los cuentos incluidos en esta compilación. Sin embargo, desearía dejar constancia que asumo íntegramente la responsabilidad por cualquier error o distorsión a que hubiese lugar.

2. Mi presencia en la Comunidad de Huayopampa se debió a la primera fase de trabajo de campo que efectué en mi investigación acerca del proceso de Migración y Adaptación de los Huayopampinos a Lima Metropolitana. Esta fase del proyecto fue posible gracias a una beca de estudios otorgada por la Fundación Ford.

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