Los Montoneros y la invención de Carlo Magno

Durante el conflicto entre los Caceristas y los Pierolistas, llegaban montoneros a San Agustín. Cuando llegaban los montoneros Caceristas, los Agustinos que apoyaban a Piérola tenían que huir, y cuando llegaban los montoneros Pierolistas, los Caceristas también tenían que huir.

Un día cuando en San Agustín se representaba la Invención de Carlo Magno, llegaron los montoneros. Ese día todos los Agustinos estaban en la representación de Carlo Magno. Todos salían bien elegantes a la calle, portando joyas de pura plata. La representación la hacían los jóvenes. El pueblo imponía a los jóvenes de 18 años la obligación de salir para hacer esa representación. La representación se componía de varios personajes, serían como veinte. Todos los años era igual: las floripes y las pallas. Las pallas bien elegantes con una vestidura que era todo con joyas dornadas con pura plata, plata blanca. La floripes era pura plata, la corona, todo. Los moros también se vestían elegantes. Todos, las bestias, todito era pura plata, todos estaban bien elegantes. Todos querían ser más que los otros durante la presentación. De eso dependía.

En eso, cuando todo San Agustín estaba en plena representación de la “Invención de Carlo Magno”, los Agustinos vieron que ya venían por Patarón los montoneros. Zafaron... venían. La gente estaba celebrando la fiesta. Estaba la chicha, el ron, todo estaba en la plaza. La chicha estaba en botijas grandes. En esos momentos ya estaba “Carlo Magno”, seguramente ya habría comenzado la “Invención”.

Entonces, los Agustinos vieron venir a los montoneros.

Los que estaban en la “Invención” con sus bestias ya no les dio lugar para que fueran a guardar a sus bestias ni a desensillarlas. Cada uno salió por los cuatro vientos, cada uno con su caballo. El Mayordomo de la Iglesia y el depositario de las alhajas del Santo Patrón tenían que llevar las alhajas para que los montoneros no se las roben. El santo Patrón san Agustín las tenía todas puestas. El Depositario, tuvo pues que proteger y esconder las alhajas. Las llevaron a Illicán, por ahí, hacia una peña que se llama Mancar. Adentro, ahí adentro hay una peña con un precipicio para abajo. Por ahí se metieron, por los huecos, y se escondieron. Los caballos se fueron por la quebrada, para allá, para acá, todos se hicieron humo, todos.

Solamente las mujeres se quedaron en el pueblo. Llegaron los montoneros. Hicieron su cuartel en la Iglesia. Ahí botaron todos los santos y las imágenes, por aquí y por allá. La chicha, el ron, todo lo consumieron. Abrieron casas, hicieron avería y media y toda clase de abusos.

Cuando los montoneros que llegaban eran Caceristas, los Pierolistas tenían que huir y los montoneros abrían sus casas y sacaban todo lo que había en esas casas. Hasta rompían las puertas para entrar y sacar todo. Hacían toda clase de abusos.

Cuando los montoneros se fueron, los Agustinos regresaron y dicen que encontraron puro huesos de reses, de las reses que los montoneros mataron ahí. Los montoneros agarraban nomás tres, cuatro reses a diario, las mataban y se las comían.

Abuso así, puro abuso hacían.

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